De verdad es un fenómeno extraño que podría ser estudiado por neurólogos, psicólogos o por quién corresponda…O por lo menos, debería de ser el tema objeto de alguna tesis de algún alumno (estoy convencida de que sería alumna!) de alguna universidad en la que se estudiara esta extraña relación…Porque no conozco el porqué, ni qué clase de mecanismo se pone en marcha en nuestras mentes, o qué sustancia se libera cuando las mujeres pensamos en zapatos…
Ya se que puede resultar banal pero, ¿porqué precisamente ocurre con los zapatos? Hemos leído artículos y visto reportajes sobre la necesidad de la sociedad actual de comprar cosas y sobre todo, de hacerlo con mas virulencia y desenfreno, cuando estamos deprimidos o pasamos por un momento difícil de nuestras vidas. Pero estos estudios hablan de un consumismo general, sin preferencias hacia ningún producto o familia de productos. Se compra lo que sea para llenar esos “vacíos” tan famosos con los que, por lo visto, convivimos la mayoría de los occidentales.
Pero yo hablo de ese affair que casi todas las féminas (…por no decir todas!) mantenemos con ese complemento. ¿Estará en nuestro código genético? porque nunca he oído a un hombre interesarse lo mas mínimo por ellos; nada mas allá de utilizarlos para la función que cumplen y de, esporádicamente, incluirlos en sus conversaciones debido quizás al precio que tienen…Lo común de su género es una disertación (mas bien divagación!) sobre los puestos que ocupan los equipos del deporte nacional y la propagación a cuatro vientos, de aquel al que “pertenecen”. Como si eso les nutriese de alguna sustancia maravillosa (que yo desconozco…) y les asegurase una vida mejor. Pero eso es otro tema que requiere de otro “post”; ¿o no?
…Porque lo que todo el mundo sabe (o por lo menos nosotras…), es que no se experimenta la misma felicidad adquiriendo cualquier cosa, que comprando un buen par de zapatos.


Por extraño que parezca, creo que no conozco a ninguna mujer a la que le haya preguntado: - Cuál crees que es su estatura ideal? y no me haya contestado, - 4 o 5 cms. mas de los que tengo.
La necesidad humana de auto fortalecer la autoestima, tan a menudo atacada y deteriorada, adquiere una ligera metamorfosis en el Yo femenino con respecto al masculino. Y no es raro pensar que un simple par de zapatos sean suficientes para reforzar la imagen de la mujer como objeto del deseo masculino. No obstante ya el príncipe con unos de cristal, buscaba a su princesa entre todas las féminas del reino. La necesidad de la mujer de ser deseada, poseída… es placenteramente completada por la del hombre a “penetrar” en esa necesidad. Esa incursión masculina en las que en unas ocasiones los zapatos de ella son la primera prenda en caer, y en otras la única que se mantiene, es el principio del abrazo entre dos almas, o si tenemos suerte, entre las mitades de una misma.
después de años y años sin encontrar zapatos….porque soy de ese club que pueden dormir de pie…hace no demasiado que he descubierto ese gran placer que supone ver unos zapatos en un escaparate…entrar a probártelos…salir con ellos en la mano…y llegar a casa para descubir que no tienes sitio donde meterlos!!!!! Después de tantos años de sufrimiento…me he vuelto consumidora compulsiva…y empiezo a necesitar ayuda!!! Eso…o una zapatera más grande!!!