Archivos para Julio 24, 2008

una semana.

EL calor omnipotente descansa bajo las cucharillas de los cafés helados en las terrazas repletas de gentío que murmura verano. Los paseos organizados por la ciudad nos reconocen una vez más. Y los dulces recordados nos esperan. Y los edificios nos espían, disimulan y ofrecen su semblante rojo y caliente de ladrillo cocido.

Y después, el ambiente navideño perpetuo en los gestos y principal protagonista en la casa familiar que nos abduce. La casa de luz ibicenca y contraventanas de siesta que mira al infinito mar sembrado de vid y olivos. Y las mariquitas no comprenden qué pasa cuando, tras el chapuzón inesperado, de pronto, se ven de nuevo en sitio seguro y sus alas empiezan a secarse…

Más tarde, pueblos coloreados, estampados mil coloristas, puntillismo en directo…. El sonido de la brisa que callejea por ellos hace dudar a los habitantes, un poco confundidos, sobre la realidad de tal decorado y refresca a los visitantes que inhalan condescendientes y felices. Fotogramas verdosos desde las cuatro ruedas casi como prolongación de nuestros cuerpos, para poder abarcar todo, lo más posible; casi 360º. El sonido sordo y tintineante busca salida bajo las botas que siempre miran hacia arriba. Y el silencio es agua…

…Y el paraíso agua fría con prisa en la que nos mezclamos por querer formar parte del todo perfecto de aquella tarde.