
La música envuelve los animados personajes y transporta sin querer tus sentidos hacia el mundo de Satsuke . Cuando la tristeza sobre algo que acontece y parece que puede desembocar en algo realmente malo, aparece Totoro: grande, enorme y blaaando!…Te sirve de almohada, de mucho más; de colchón infinito de plumas que te abraza y abarca todo tu yo físico y psíquico. Te pierdes en el y entonces desaparecen los malos augurios.
La sonrisa, el aliento y el grito final que proyecta su enorme boca, te deja pasmado y te despierta a la felicidad. Aparece para estar contigo y hacerte compañía cuando se agita, se bambolea la realidad feliz que por defecto colma la existencia infantil.